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He decidido crear este Blog para poder compartir mi afición por las manualidades con todo aquel que quiera leerme. Prometo hacer, cuando menos, una entrada por semana, y con la inestimable ayuda de Cheli, creo que lo conseguiré...

domingo, 28 de febrero de 2016

Mi Craftroom I

Hola,

Hoy quiero hablar sobre la importancia de disponer de un espacio para trabajar. La mesa de la cocina está muy bien, siempre que empieces el trabajo y lo termines en menos de un par de horas...

Para contároslo tengo que empezar desde el principio: "Nací en una noche tormentosa...", jaja, ¡qué no retrocedo tanto! Empecé como todo el mundo haciendo alguna cosilla esporádicamente. Yo concretamente con el Decoupage
, una técnica que requiere de mucha paciencia para recortar detalles con el cúter y poco más, porque es muy sencilla. Empecé a encontrarme con lo que yo denomino "sobra de material" (pintura, cola, papeles...) y comencé con el famoso "Diógenes" que consiste en pensar que todo puede tener una utilidad artística y acumulé cajas, botes de plástico, de papilla de mi hija, ... y a hacer más y más cositas con Decoupage y a almacenar más y más "sobra de material" y así sucesivamente hasta que invadí literalmente todas las habitaciones de la casa con mis cosas, en cada armario, en cada hueco, había material de manualidades.

Al principio me funcionó, sabía dónde tenía exactamente cada cosa. Cuando iba a hacer algún proyecto recorría la casa recogiendo la lista de materiales (siempre he sido muy de hacer listas) y me iba con ellas a la mesa de la cocina. Luego empecé con el Belén, ese tema tendrá post a parte porque sería muy largo explicar ahora; y entonces fue cuando el asunto del espacio se me fue de las manos. Utilizába material de reciclaje (todas las cajas que pasaban por casa en un momento u otro, papel de periódico, palitos que recogíamos mi hija y yo en su carrito de la compra cando íbamos de paseo, ...), material nuevo (pinturas, más cola de carpintero, purpurinas, ...) y herramientas (sierra pequeña, pinzas, pinceles, ...). Con todo estó terminé de invadir definitivamente el salón, he de decir que el comedor lo teníamos a parte, ¡menos mal!

Hasta que un día, hará como dos años, decidí organizarme e invadir una sola habitación... precisamente ese comedor que teníamos a parte. Así que saqué todo de allí y comencé a forrar cajas, carpetas y demás para que por lo menos visualmente quedara bien. 


Este es el resultado final, se puede ver que en las dos sillas que había a cada lado del mueble estaba el famoso "Rincón Diógenes", pero estaba bastante bien.

Lo que resultaba muy, pero que muy poco práctico era la mesa... y las tres sillas que me sobraban. Lo solucioné empujando la mesa hasta la pared y encarcelando allí dos de las tres sillas, pero aún así era poco práctica, demasiado ancha (90 cm), así que lo que dejaba en el extremo de la mesa quedaba pelín lejos... Lo bueno, porque si que tenía su parte buena... ¡Era extensible! así que si necesitaba cortar algo grande no tenía que irme a otro lado.





Con tantísimo espacio no tarde en fabricarme un Organizador de sobre mesa, que todavía me funciona aunque tuve que hacerle un organizador de cables para pasar los del teléfono y del flexo. Y lo hice coordinado con las cajas y carpetas que había forrado.

Así aguanté como un año y pico, y bastante bien, aunque los "Rincones Diógenes" no me convencían nada y el mueble vajillero no tardó en quedarse PEQUEÑO. Porque entonces descubrí el Scrapbooking y la compra de materiales se multiplicó y la necesidad de organizar la "sobra de material" se hizo insostenible, pero yo aguantaba y aguantaba hasta que las circunstancias hicieron que mi marido sugiriera "¿Por qué no quitamos ese comedor y ponemos una habitación para "TI" con una cama y un pequeño armario por si viene alguien?" ¡Ay si te quiero marido! y en ese mismo momento me puse a dibujar.


Condición indispensable era conseguir una mesa de comedor, que no lo pareciera. Me explico, una mesa de comedor extensible que cerrada no midiera más de 90 x 50... pensé hacerla a medida, carísima, no, lo siguiente. Y me encomendé a San Google que todo me lo resuelve y haciendo la pregunta adecuada "Consola convertible en mesa de comedor" encontré esto:


Un invento no, un inventazo, más aún cuando al ir a la tienda de muebles de barrio de toda la vida me sacaron el catálogo y me la enseñaron.

Así que encargué mesa y mobiliario según diseño en colores coordinados con las cajas y carpetas que en su día forré...

Pero eso queda ya para la segunda parte de "Mi Craftroom"


SalU2 y feliz semana...

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